EQUITACIÓN PARA NIÑOS: un deporte terapéutico

La práctica de equitación conduce al niño a la adquisición de seguridad y confianza, lo ayuda a establecer un vínculo afectivo con el animal y a socializar desarrollando el sentido de la responsabilidad y del respeto.

Lucía Díaz Pérez, instructora de equitación y apoderada del club San Jorge de Neuquén, contó que “a los chicos se les enseña primero el contacto con el animal, tratamos de que se familiaricen, que socialicen con el caballo, que se den cuenta de que es un ser vivo y que no es una bicicleta o algún tipo de instrumento sin vida que vos lo podes dejar ahí y que no siente, no sufre, o no te espera; Hacemos que empiecen a cepillarlos, a bañarlos, a ensillarlos, tratamos de que les traigan una manzana, una zanahoria, que haya una relación, una comunicación”.

“Particularmente estoy convencida, de que hoy los chicos están tan metidos con el tema de la tecnología que les cuesta mucho expresarse a nivel corporal, están demasiado metidos con la televisión, con los juegos, con la computadora, con las playstations , que se olvidan. Esta actividad les permite relacionarse de otra manera, no de manera agresiva, sino establecer afectos, cosa que con una máquina no podes lograr.”

Lucía, que compitió a nivel provincial, nacional e internacional, explicó que “la equitación es un deporte que por lo general te hace trabajar mucho los brazos, las piernas, la cintura, la espalda, es un deporte muy completo”.

El caballo representa  un binomio de intercambio activo, la relación se torna importante y en la medida en que pasa el tiempo el niño irá tomando dominio de la situación, lo cual contribuye a forjar su carácter por sobre el del caballo.

“Acá les enseñamos todo lo que es el cuidado, empiezan con toda la parte de soltura y equilibrio que al principio se hace al paso, son dos o tres clases que el chico empieza a caminar con el animal, aprender a parar, aprender a doblar, todo lo básico y después a medida que el chico se va soltando y va logrando un equilibrio le vamos aumentado las exigencias; le vamos pidiendo que vaya trotando, que vaya empezando a hacer un trote más largo, hasta que se largan a galopar y cuando ya vemos que hay un control y un ensamblamiento bueno, (el caballo y el jinete son un binomio), les empezamos a enseñar a saltar”, agregó Lucia.

Sobre la actividad en sí, concluyó que “es una disciplina que tiene que ver con la perseverancia,  sobre todo con el esfuerzo y con la dedicación que uno le pone, más allá del talento. El talento por sí mismo no sirve, tiene que estar complementado con constancia, y si algo no sale habrá que perseverar hasta lograr lo que uno quiere”.

En cuadrito:

“Hace un tiempo atrás, daba equino – terapia y veíamos como ayudaba con la psicomotricidad; incluso hay chicos que tienen dislexia y el tema de montar, los hace que traten de prestar más atención, es como que esa relación con el animal hace que  ellos quieran y se esfuercen por hacerlo”.

El deporte también es apto para niños hiperactivos o muy inactivos y también para aquellos que  tienen dificultad para concentrarse. “El caballo se encarga con su carácter de regularizarles su manera de ser. Un chico hiperactivo arriba de un caballo manso sí o sí tiene que adaptarse”.

 

Más información:

Beltrán 3250

0299 155 132 234

15 a 21 hs. de lunes a viernes.

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